POR PALOMA SIMÓN – Vanity Fair

Hubert de Givenchy fotografiado por John
Cowann para la revista Vogue en 1969.

Ha sido, sin duda, la subasta del año: la de
la colección de arte y objetos decorativos

del modista francés, que ha recaudado más de
114 millones de euros. Hablamos con uno de sus curadores, Tancredi Massimo di
Roccasecca, que nos cuenta que el creador “era un maestro en mezclar el siglo
XVIII con obras más modernas”, y avisa: “Aún está a tiempo de adquirir
algo en las pujas online”.

Con un jardín con laberintos de boj inspirado
en el Monasterio San Giorgio de Venecia, una rosaleda proyectada por Bunny
Mellon, una capilla privada y un cementerio para sus adorados perros, además
por supuesto de las estancias de techos altísimos y enormes ventanales
decoradas con un gusto exquisito, el Manoir du Jonchet, un castillo del siglo
XVII en el Valle del Loira, fue el refugio en el campo de Hubert de Givenchy y
su compañero, Philippe Venet. 

Allí, la pareja daba rienda suelta a su afición
por el coleccionismo de obras de arte y de mobiliario, una pasión que llevó a
monsieur De Givenchy a presidir Christie’s durante cuatro años, y a colaborar
con ellos de forma intermitente toda vez que se había retirado de su casa de
moda.

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