
El Episcopado Dominicano expresó su tristeza y preocupación ante lo que definió como “reciente escalada de la violencia” que se registra en el país, tras hacer énfasis en los asesinatos y por la presencia de “sicarios asalariados”.
A continuación el documento de la iglesia:
“Nosotros, obispos católicos de la República Dominicana, hemos estado reunidos en Santo Domingo, desde el 4 al 9 del presente mes de julio, en la Cuadragésima Octava Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Dominicano.
Durante estos días hemos compartido nuevamente nuestras experiencias, nuestros proyectos, tratando de iluminar todo lo que concierne a la vida de nuestro pueblo. En ese espíritu hemos hecho también algo fundamental para nuestra vida: celebrar nuestra fe.
Pero junto con todo esto hemos vuelto a experimentar tristeza y honda preocupación ante la creciente escalada de violencia que vive nuestro país. ¿Cómo podríamos permanecer indiferentes ante la sangre derramada o las múltiples y crecientes agresiones contra seres humanos, preferidos de Dios, por quienes Cristo derramó su propia sangre?
Sí, hemos hablado tantas veces sobre esto. Con insistencia hemos querido tocar paternalmente el corazón de dominicanos y dominicanas, tratando de corregir y de prevenir estas cosas que ofenden a nuestro Señor y envilecen y arruinan nuestra condición humana.
Baste, como muestra, lo que escribimos en el Mensaje titulado “Desde la proximidad de nuestra gente”. Febrero de 2010): “La verdad es que la vida ha perdido entre nosotros su grandeza e inviolabilidad. Estremece el número creciente de personas muertas violentamente por ajustes de cuentas, por violencia de género, por problemas internos en el mundo de la droga, por imprudencias en las carreteras o avenidas y por la presencia entre nosotros de sicarios asalariados y hasta por suicidios”.
Revisemos nuestra conducta personal e institucional y veamos si en verdad somos gente de paz o si, por el contrario, somos sembradores de violencia.
Saludamos muy cordialmente a todos los agentes de pastoral de nuestras queridas Diócesis. Hemos reflexionado sobre la gran labor que realizan y hemos orado por el éxito de cada uno de ustedes, lo cual es también motivo de alegría para toda la Iglesia.
Que la Virgen Santísima, Reina de la Paz, nos proteja y asista en la tarea de consolidar la paz entre nosotros. Por el Consejo Permanente de la Conferencia del Episcopado Dominicano, S.E.R. Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez, Presidente; S. E. R. Gregorio Nicanor Peña Rodríguez, Vicepresidente; S. E. R. Ramón Benito De la Rosa y Carpio, Miembro; S. E. R. José Dolores Grullón Estrella, Miembro, y Rvdo. P. Francisco Antonio Jiménez Rosario, Secretario.
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