Colaboración: Luis Mondesi

¡Qué alivio saberlo!

Desde hace
un tiempo me estaba preocupando porque:

1. No
recordaba los nombres propios…

2. No
encuentro nunca dónde dejé algunas cosas…

3. Cuando
estoy hablando, de pronto me paro y no sigo porque no recuerdo a veces lo que
voy a decir o cómo continuar…

En fin,
creía que había comenzado a tener un enemigo en mi cabeza, cuyo nombre empieza
con Al…

Hoy, leyendo
un artículo, quedé mucho más tranquilo, por eso les voy a transcribir la parte
más interesante:

“Si uno
tiene conciencia de los problemas de memoria, es que no los tiene.”

Hay un
término, ANOSOGNOSIA, que indica el no recordar algo temporalmente.

La mitad de
los mayores de 50 años presenta alguna falla, pero es más de la edad que de la
enfermedad. Quejarse sobre fallas de la memoria es un hecho muy frecuente en
personas de 50 años de edad en adelante.

Se traduce
en no poder recordar el nombre propio de un individuo, de entrar a una
habitación sin saber qué se iba a buscar, olvidar el título de una película, o
dónde se dejaron los anteojos o las llaves.

En estas
edades más de la mitad de los adultos presenta esta dificultad, solo hay que
cumplir 50 años y allí comienza el calvario. Lo cual indica que más que una
enfermedad es una característica de los años que se tienen.

Muchas
personas se preocupan (a veces en exceso) por estos olvidos.

De aquí una
afirmación importante: “Quien es consciente de padecer de estos olvidos es
quien no tiene problemas serios de memoria, ya que quien padece una enfermedad
de la memoria con el inevitable fantasma del Alzheimer no tiene registro ni se
acuerda de lo que efectivamente le pasa”.

B. Dubois,
profesor de neurología de CHU Pitié Salpêtrière, acuñó una paradójica, pero
didáctica explicación, válida para la mayoría de los casos de personas
preocupadas por sus olvidos: “Cuanto más se quejan los sujetos de su
memoria, menos probabilidades tienen de sufrir una enfermedad de la
memoria”.

Este
documento está dedicado a algunos olvidadizos. Si se olvidan de enviárselo a
alguien, quédense tranquilos, porque no es Alzheimer… son años. Más
importante que el austriaco Alzheimer, es el italiano “FRANCO
DETERIORO”.

Así que
tranquilidad

A sacar la
lengua

Después de
los 60 años uno puede experimentar muchos tipos de enfermedades.

– Pero el
que más me preocupa es el Alzheimer.

 – No solo no podría cuidar de mí mismo, sino
que causaría muchos inconvenientes a los miembros de mi familia…

– Un amigo
médico le enseñó a otro amigo, un ejercicio con la lengua que es efectivo para
reducir la aparición del Alzheimer y también es útil para reducir y mejorar:

1 Peso
corporal

2 Hipertensión

3 BloodClot
en el cerebro

4 Asma

5 Miopía

6 Zumbido en
el oído

7 infección
de garganta

8 Infección
de hombro / cuello

9 Insomnio

– Los
movimientos son muy simples y fáciles de aprender…

– Cada
mañana, cuando te laves la cara, delante de un espejo, haz el siguiente
ejercicio:

– Estira la
lengua y muévela hacia la derecha y luego hacia la izquierda durante 10 veces
seguidas

Desde que
comenzó a ejercitar su lengua a diario, hubo una mejora en su retención
cerebral.

 – Su mente estaba clara y fresca y también
hubo otras mejoras…

 – 1 Ve mejor de lejos

 – 2 No tiene vértigos

 – 3 Mayor bienestar general

  4 Mejor digestión

  5 Menor gripe/frío

 – 6 Se siente más fuerte y más ágil.

Notas.:

 – El ejercicio de la lengua ayuda a controlar
y prevenir el Alzheimer.

La
investigación médica ha encontrado que la lengua tiene conexión con el GRAN
cerebro.

Cuando
nuestro cuerpo se vuelve viejo y débil, el primer signo que aparece es que
nuestra lengua se pone rígida por lo que, a menudo, tendemos a mordernos.

 – Al ejercitar tu lengua estimularás tu
cerebro.

Cada persona
que recibe este boletín debe enviarla a otras dos personas. Así ayudaremos a
combatir el Alzheimer y mejoraremos nuestra calidad de vida y la de los
demás…

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