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MINISTERIOS DE FINANZAS Y PLANIFICACIÓN JUEGAN UN ROL CENTRAL EN LA
PROMOCIÓN DE POLÍTICAS FISCALES QUE GENEREN MÁS Y MEJORES EMPLEOS CON LA
TRANSICIÓN HACIA ECONOMÍAS VERDES

Un nuevo estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) “Política
Fiscal y Cambio Climático: Experiencias recientes de los ministerios de
finanzas de América Latina y el Caribe ” recomienda que los ministerios de
finanzas y planificación de América Latina y el Caribe consideren políticas
fiscales para acelerar la transición hacia economías verdes y allanar el camino
para que la región cumpla con las metas de descarbonización.

Esta recomendación sugiere que las políticas enfocadas en el crecimiento
verde tienen el potencial de aumentar la resiliencia al cambio climático y
crear nuevas oportunidades económicas que generen más y mejores empleos. La
publicación también señala la importancia de reducir la dependencia económica
en los combustibles fósiles, reduciendo los subsidios a estas industrias, para
mantener la competitividad económica y garantizar la sostenibilidad de las
cuentas públicas.

La descarbonización de las economías de la región puede crear 15
millones de nuevos empleos netos para 2030 y cada dólar invertido en hacer más
resilientes la infraestructura y las economías puede generar hasta cuatro
dólares en beneficios económicos. De acuerdo con el estudio las economías de la
región tendrán que crear nuevos patrones de producción y consumo de bienes y
servicios para alcanzar cero emisiones netas hacia el 2050. Para cumplir con
este objetivo, los ministerios de finanzas deberán considerar implementar
políticas fiscales que impulsen estos cambios mientras que mitiguen los
posibles riesgos en las finanzas públicas generados por los eventos climáticos
extremos y los cambios estructurales y tecnológicos que están por venir. 

“El reloj está corriendo. El nivel sin precedente de transformaciones
que deben ocurrir en todos los sectores económicos demanda un nivel mucho más
profundo de involucramiento de los ministerios de finanzas con las políticas de
combate a los efectos del cambio climático”, dice Benigno López, Vicepresidente
de Sectores del BID.

“Estos ministerios juegan un rol central pues necesitan implementar una
gestión fiscal adecuada para mitigar los riesgos y utilizar la inversión
pública y sus políticas de gasto y tributación para apalancar las oportunidades
de la economía verde y promover una transición justa para los ciudadanos
afectados por estos cambios.”

Impactos del cambio climático en las finanzas públicas

La frecuencia anual promedio de eventos climáticos extremos por país en
la región se incrementó en más de 50% en las últimas décadas, pasando de 0,20
por año durante el periodo 1980-2000 a 0,30 por año entre 2001 y 2019. Se estima
que el impacto fiscal de estos eventos extremos fue de entre el 0,2% y el 0,3%
del PIB por año para la región entre 2001-2019.

El estudio también estima que la producción de petróleo latinoamericano
debería reducirse a menos de 4 millones de barriles por día en 2035 de acuerdo
con los escenarios consistentes con la meta del Acuerdo de París de evitar que
el calentamiento global supere los 1.5°C. Eso representaría una reducción de
60% de la producción de petróleo con relación a su valor previo a la pandemia
lo que, a su vez, impactará en los ingresos fiscales y no fiscales asociados al
petróleo. Asimismo, la recaudación en la región podría aumentar hasta en US$224
mil millones por año si se eliminan los subsidios energéticos y se grava un
impuesto a las externalidades locales y a las emisiones de carbono.

El estudio discute cómo las funciones de los ministerios de finanzas
relacionados a la gestión y evaluación del gasto público, presupuestación,
política fiscal y movilización de las finanzas privadas e internacionales
pueden ayudar a avanzar las políticas públicas contra el cambio climático.
También analiza la capacidad de incidir en el fortalecimiento de mecanismos de
coordinación interinstitucional para alinear el funcionamiento del gobierno con
los objetivos del crecimiento sostenible.

La publicación identifica tres áreas claves de intervención para los
ministerios de finanzas y planificación de la región:

Gestión de riesgos económicos y fiscales relacionados a eventos
climáticos extremos y la transición hacia economías de cero emisiones netas

Las finanzas públicas se beneficiarían de contar con mecanismos para
diversificar los riesgos y para crear colchones financieros, así como de
establecer mecanismos más amplios de gobernanza y gestión de los riesgos en el
marco de los mandatos de los ministerios de finanzas. Como parte de estos
esfuerzos, es necesario fortalecer los sistemas de inversión pública
incorporando elementos de resiliencia y gestión de riesgos en los proyectos y
programas.

Promoción de una transición verde y justa

Los ministerios de finanzas deben diseñar políticas hacia una transición
verde que consideren y atiendan los impactos distributivos en los sectores
económicos y en los trabajadores afectados por estos cambios, mediante una
adecuada gestión fiscal, de los impuestos, de la inversión pública y del
gasto.  Esto significa no solamente la
aplicación de políticas compensatorias, pero también la promoción de nuevas
fuentes de empleo y de crecimiento económico que resulten de la adopción y el
desarrollo de las nuevas tecnologías e inversiones.

Acceso al financiamiento

Los recursos necesarios para financiar la transición sobrepasan en gran
medida la capacidad financiera de los gobiernos. Los ministerios de finanzas
juegan un rol catalizador para atraer la inversión privada al establecer marcos
de incentivos, plantear inversiones públicas e implementar reformas
regulatorias que contribuyan a atenuar las barreras a la inversión privada.
Además, pueden contribuir al desarrollo de nuevos mercados (como el de bonos
verdes), aprovechando el creciente interés de los mercados de capitales en
colocar recursos en proyectos sostenibles, accediendo a una nueva base de
inversionistas.

El BID y el cambio climático

El cambio climático es uno de los temas prioritarios dentro de la
respuesta del Grupo BID para la apoyar la recuperación de América Latina y el
Caribe en la postpandemia detallada en la estrategia Visión 2025 . En mayo de
2021, y respondiendo a un mandato de sus Gobernadores, el BID presentó un marco
conceptual para ilustrar la necesidad de transversalizar el cambio climático en
sus operaciones y diferentes sectores para generar un verdadero desarrollo
sostenible en la región.

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