Con la garrocha musical de Ramón Leonardo, Justiniano Estévez Aristy se convierte en compositor virtual con Ramita De Cundeamor.
Antonio -Macho- Cedeño
El poeta y escritor Justiniano Estévez Aristy , se convierte en un compositor virtual con la garrocha musical de Ramón Leonardo con su CD, Ramita de cundeamor.
Se trata de una ramita, cuyo bejuco corre sumiso por la alambrada extendiendo su cuerpo y sus hojas delgadas y verde doradas hasta insertarse en el fruto ovalado, dorado por la inclemencia del tiempo, el cual abre sus labios para mostrar su dentadura rubí, exhibe su rico dulzor que se torna en suculento manjar para las aves como el colibrí, el sumbador y las ciguas palmaras, que sirven de alimento a sus pichones…
Siete hojas tiene la Ramita de Cundeamor estevezleonardina y en cada hoja hay una hoja de cundeamor con su fruto dorado convertido en teclas del piano, en orquestación musical. Que alegra los corazones, tan pegajosas como la melaza de caña de azúcar cristalina y tan caliente como el merengue en brazos de una mulata dominicana, Ramón Leonardo y Justiniano Estévez, Aristy, han logrado un concierto literalmusical, con este éxito que abarrotará el mundo con sus melodiosas notas, interpretadas por Ramón Leonardo el jilguero de la canción, mas depurado y afinado que veinte años atrás, cantando boleros, bachatas y de nuevo doy caricias merengues.
No es tan simple -bolero- tú me das en este instante de tu boca”,/ mariposas son tus manos cuando posas,/ tu ternura por mi cuello y mis cabellos./ No es tan simple,/ tú te excitas si mi aliento solo rozas,/ tus oídos que no son ya cualquier cosa,/ si aspiro algo mas que tus suspiros…/ No es tan simple,/ devorar la madrugada ante del alba,/inquietarte la piel y hasta el alma/, darte vida en lo inmenso de este día. / No es tan simple /ser un hombre bueno y sabio entre tus brazos,/ soy luna recoger en tu regazo,/ ser tuyo, no es tan simple /si en la alcoba somos dos, /no es tan simple /tu reposas fatigada sin la ropa, /yo repongo energía de tu boca /y de nuevo doy caricias a tu pelo. /No es tan simple /devorar la madrugada entre tus brazos, /soy luna recoger de tu regazo, /ser tuyo. /No es tan simple /si en la alcoba somos dos.
Se desprende de la Ramita de cundeamor, como la nota del saxo o la flauta mágica, “Se fue una noche,- una plegaria – sin darme su despedida y desde entonces aquí estoy sufriendo yo, el tiempo pasa y con el se va mi vida , sentencia injusta son las horas del reloj, ella pensó que yo no la quería, así me dice en la carta que escribió, yo he sido un tonto complaciendo los amigos, y un bohemio perdido en el licor, he caminado calle arriba y calle abajo por donde quiera la he buscado yo , todos dicen que ando loco por la calle, si en verdad existe un buen amigo que haya sufrido como he sufrido yo.
Amigo si la ve no demores en buscarme que yo no tengo a nadie, que yo no tengo a nadie y no vivo feliz.
Tres hojas de cundeamor se desprenden atadas por sus acodes sonoros, formando un trébol musical, donde se destaca la voz del poeta y compositor Justiniano Estévez, en la introducción que dice: Devuélveme mis pasos en todas tus equinas,, mi forma de doblar el viejo callejo, devuélveme tu silla, tu risa, tu alegría devuélveme tu abrazo y un poco de razón. Nada que decir nada que negar, que me muero por ti, si yo muero por ti; Mama negra se movía como el mar en la botella parecía una estrella borracha en toda la vía, mama negra se movía, vía láctea bailarina; mama negra se movía, se movía como pie entre la candela como bate ella surgía, loca de cadera vieja, archiva el baile en sus penas, mama negra se movía, se movía, se movía, con la algarabía señores, mama negra, hay… hay… mama negra, se movía, se movía, se movía.
Ramita de cundeamor es un merengue con güira y tambora al estilo cibaeño, donde el acordeón recuerda los mejores tiempos de la campiña cibaeña, con y el saxofón del higüeyano Jorge de Soto.
En la próxima edición el merengue.

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