Lo que partió como un borrador de ex ejecutivos de TACA, que pudo haber sido desarrollado en cualquier país de Latinoamérica, terminó con Carlos Slim ingresando a la propiedad de la aerolínea, junto al dueño de Televisa, Emilio Azcárraga, y a los controladores de TACA, la familia Kriete.
Ambos recuerdan cómo una idea que partió en el papel hoy es una firma que factura, en su tercer año de operación, más de US$ 600 millones anuales.
Para ello, afirma el presidente ejecutivo, ha resultado clave la estrategia de Volaris, que no guarda ningún gran secreto: ser lo más simple posible.
“Somos una aerolínea punto a punto y con un sólo tipo de avión (Airbus 319). De lo contrario tienes que tener repuestos para cada fuselaje, distintos tipos de mantenciones y con diferentes pilotos para cada tipo de avión, lo cual encarece el negocio. Además, no tenemos agencias de por medio, todo vía web, y operamos en aeropuertos alternos”, relata Enrique Beltranena, CEO de Volaris.
El crecimiento de Volaris
Con 23 destinos en México y tres en Estados Unidos, además de una alianza con el gigante de los bajos costos Southwest Airlines, Volaris está pensando cómo sumar más horas de vuelo.
La firma ya está adelantando el plan de crecimiento estratégico, con nuevas rutas en México, que les permita consolidar el podio que tienen en la industria. De hecho, como comentan ambos ejecutivos, de las cinco grandes ciudades mexicanas, Volaris ya domina el espacio aéreo de cuatro

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